Estaba en juego un pasaje a la final del Mundial 2006. De un lado, Alemania, el dueño de casa que no terminaba de brindar la imagen esperable de un gran equipo; del otro, Italia, que iba creciendo día a día. Después de la espectacular semifinal que protagonizaron en México ´70, volvían a estar frente a frente en una instancia similar. Y si bien no repitieron una actuación parecida a la del llamado Partido del siglo, el duelo alcanzó un nivel de dramatismo que se extendió hasta el epílogo del tiempo suplementario, cuando los azzurri, que habían sido superiores, encontraron una victoria más sufrida de lo que su fútbol merecía.
En ocasiones, los prejuicios alteran la realidad. Endilgarle a Italia el eterno rol de equipo defensivo constituye un error funesto. La Nazionale no siempre se refugia en las inmediaciones de su arco para apostar todas sus fichas al contraataque. A veces, también exhibe una voracidad ofensiva que se ríe de su tradicional gusto por el catenaccio y las tácticas conservadoras.
El equipo que dirigía Marcello Lippi en 2006 se atrevió a ir al frente justamente en las semifinales y nada más y nada menos que contra el dueño de casa. La confiabilidad de Gianluigi Buffon en la valla, la clase de Fabio Cannavaro y la fuerza de Marco Materazzi en el fondo, la combinación exacta del sudor de Gennaro Gattuso y la exquisitez de Andrea Pirlo en el medio, las proyecciones de los laterales Gianluca Zambrotta y Fabio Grosso, la fantasía de Francesco Totti… Era una buena selección. Aun cuando la había pasado mal con Australia en los octavos de final, su andar era firme.
Alemania mostraba un rendimiento cada vez menos sólido. Había sobrevivido a la definición desde los doce pasos contra Argentina cuando parecía derrotada. Apenas la seguridad de Jens Lehmann en el arco -vital contra los albicelestes-, la conducción de Michael Ballack y la latente amenaza de la dupla Miroslav Klose-Lukas Podolski asomaban como virtudes de una selección de vuelo bajo.
PAREJO, CON LEVE DOMINIO AZZURRO
Italia asumió el control del juego desde el pitazo inicial del mexicano Benito Archundia. No apabullaba con la calidad de su fútbol, pero demostraba una ambición superior a la de su rival. Así, en un primer tiempo duro y con un ritmo asfixiante, comenzó a causarle zozobras a la retaguardia Alemania.
Trepaba Grosso por la punta izquierda, el argentino Mauro Camoranesi apretaba a Philipp Lahm en el otro costado y Cannavaro era el eslabón más firme de una cadena defensiva indestructible. Por eso no llamó la atención que fueran justamente los azzurri los que estuvieron a punto de ponerse en ventaja cuando Simone Perrotta hizo lucir al arquero. O que Christoph Metzelder debiera esforzarse para repeler un intento de Luca Toni.
Con Ballack casi desaparecido en acción, Klose debía desdoblarse en un rol de creador que le costaba más allá de su buena voluntad. Al goleador le tocó habilitar a Bernd Schneider, quien remató desviado cuando estaba mano a mano con Buffon.
La acotada enunciación de jugadas de peligro da una clara idea de lo cerrada que era la lucha. Ninguno cedía siquiera un centímetro cuadrado de terreno. En ese marco, Italia asomaba más decidida a perseguir el triunfo.
Las huestes comandadas por Jürgen Klinsmann procuraron equilibrar el trámite en el complemento. Klose perdió con Buffon, quien volvió a lucirse un rato más tarde ante Podolski. Claro que su adversario no se quedó con los brazos cruzados y estuvo cerca de ponerse ventaja cuando Lehmann se vio obligado a una apresurada salida contra Perrotta.
SUSPENSO
Con media hora por delante, quedaba claro que en el suplementario se iba a imponer aquel que sintiera menos el rigor del cansancio. Lippi dio una señal decisiva con el ingreso de Vincenzo Iaquinta por Camoranesi. Es decir, un delantero en reemplazo de un mediocampista.
Italia acorraló a Alemania. Alberto Gilardino estrelló un remate en un poste y Zambrotta lo imitó haciendo temblar el travesaño. Los azzurri estaban decididos y a esa altura habían comprendido que no era necesario correr más que el bando rival, sino ser más inteligentes. Entonces movieron la pelota con más criterio y fueron minando la resistencia de los dueños de casa.
Los locales seguían chocando contra la defensa liderada por el impasable Cannavaro. Lippi optó por aumentar la presión y mandó a la cancha a Alessandro Del Piero, un hombre de ataque dueño de una calidad suprema. El imperecedero símbolo de Juventus se sumaba a Toni, Iaquinta y Gilardino para acosar a la última línea alemana.
Antes del final del primer cuarto de hora, Podolski dejó escapar una oportunidad propicia para ponerse en ventaja. El resto del partido fue una lucha sin reservas. Sin reservas porque ambos conjuntos estaban exhaustos. Del Piero estuvo cerca del gol. Lo propio sucedió con Podolski.
Lehmann se puso el traje de salvador frente a un tiro de Pirlo. Y con los penales cada vez más cercanos en el horizonte, Grosso metió un golazo. La desventaja y los pocos minutos que le restaban al duelo eran enemigos impiadosos para los de Klinsmann. Alemania se lanzó al frente. Se expuso a las réplicas de Italia. En realidad, a una réplica implacable. Gilardino le alcanzó la pelota a Del Piero, quien estiró la cuenta con una notable definición.
El vertiginoso alargue se esfumó. Los azzurri terminaron festejando un triunfo más sufrido de la cuenta. Pero no había dudas de que se llevaban un premio merecido por su disposición a jugarse el todo por el todo en un partido inolvidable.
LA SÍNTESIS
Alemania 0 – Italia 2
Alemania: Jens Lehmann; Arne Friedrich, Per Mertesacker, Christoph Metzelder, Philipp Lahm; Bernd Schneider, Tim Borowski, Sebastian Kehl, Michael Ballack; Miroslav Klose, Lukas Podolski. DT: Jürgen Klinsmann.
Italia: Gianluigi Buffon; Gianluca Zambrotta, Fabio Cannavaro, Marco Materazzi, Fabio Grosso; Gennaro Gattuso, Andrea Pirlo; Mauro Camoranesi, Francesco Totti, Simone Perrotta; Luca Toni. DT: Marcello Lippi.
Incidencias
Segundo tiempo: 28m Bastian Schweinsteiger por Borowski (A); 29m Alberto Gilardino por Toni (I); 38m David Odonkor (A). Primer tiempo suplementario: Vincenzo Iaquinta por Camoranesi (I); 14 Alessandro Del Piero por Perrotta (I). Segundo tiempo suplementario: 6m Oliver Neuville por Klose (A); 14m gol de Grosso (I); 16m gol de Del Piero (I).
Estadio: Estadio de la Copa Mundial (Dortmund). Árbitro: Benito Archundia, de México. Fecha: 4 de julio de 2006.
Con información de laprensa
