Equipo de Redacción – Noticias Latinas
El Fondo Nacional del Ahorro (FNA) activó su mecanismo de atención para los afiliados cuyas viviendas financiadas por la entidad resultaron afectadas por el terremoto de magnitud 7,4 registrado en Colombia el 10 de agosto de 2026, con epicentro en San José del Palmar, Chocó.
La atención se puso en marcha inicialmente para recibir reportes de propietarios en Cali, Manizales y Pereira, tres de las ciudades que registraron importantes daños materiales tras el movimiento sísmico.
El organismo informó que los inmuebles financiados a través del FNA cuentan con una cobertura del 100% frente a terremotos, temblores y maremotos. La protección también contempla daños ocasionados por la caída de escombros, muros, rocas u otras estructuras como consecuencia directa de estos eventos.
La entidad difundió además el procedimiento que deben seguir los afiliados para iniciar una reclamación y recordó que existe un plazo de dos años desde la fecha del siniestro para presentar la documentación correspondiente.
Qué cubre el seguro de las viviendas financiadas por el FNA
De acuerdo con la información proporcionada por el Fondo Nacional del Ahorro, las viviendas financiadas mediante la entidad disponen de protección frente a los daños provocados por movimientos sísmicos.
La cobertura alcanza el 100% frente a eventos como terremotos, temblores o maremotos, de acuerdo con las condiciones aplicables al seguro.
También se encuentran contemplados los daños derivados de elementos que puedan caer o desprenderse durante el sismo, entre ellos escombros, paredes, rocas y otras estructuras.
Tras el terremoto, el FNA comenzó a coordinar la evaluación de propiedades afectadas para determinar las características y magnitud de los daños registrados.
Comenzaron las inspecciones en Cali, Manizales y Pereira
En Cali, Manizales y Pereira, las evaluaciones de los inmuebles están siendo realizadas por las firmas ajustadoras Ábaco, Ajustadores de Occidente e Ingetech, en coordinación con la aseguradora HDI.
El objetivo de las inspecciones es establecer el estado de cada propiedad y determinar cuáles de los daños reportados corresponden a las consecuencias del terremoto.
Este procedimiento constituye una parte fundamental del proceso de reclamación, ya que permite documentar técnicamente las afectaciones y establecer el alcance correspondiente en cada caso.
Cómo reclamar por una vivienda afectada
Los afiliados que hayan sufrido daños en una propiedad financiada por el Fondo Nacional del Ahorro deben iniciar formalmente una reclamación ante la entidad.
El procedimiento comienza con el formulario de seguros habilitado por el FNA, mediante el cual se registra oficialmente el caso.
Además, el propietario deberá reunir una serie de documentos destinados a demostrar los daños y facilitar su evaluación.
Entre los requisitos informados se encuentran:
- El formulario de seguros correspondiente.
- Un oficio con la solicitud.
- Copia de la cédula de ciudadanía.
- Una cotización de las reparaciones necesarias.
- Fotografías de los daños provocados por el terremoto.
- El reporte expedido por la autoridad competente.
La documentación será utilizada para analizar cada caso y establecer las condiciones del inmueble afectado.
Dónde presentar la reclamación
El Fondo Nacional del Ahorro habilitó diferentes canales para realizar el trámite.
La documentación puede enviarse al correo electrónico reclamacionseguros@fna.gov.co.
También es posible presentar la reclamación de manera presencial en cualquiera de los puntos de atención del FNA.
Para consultas relacionadas con la cobertura, el estado del trámite o el procedimiento de reclamación, la entidad mantiene disponible la línea nacional 01 8000 52 7070 y la línea celular #224.
Los afectados tienen hasta dos años para reclamar
Uno de los datos importantes comunicados por el FNA es el plazo disponible para iniciar el procedimiento.
Los afiliados cuentan con dos años a partir de la fecha en que ocurrió el siniestro para presentar la reclamación correspondiente.
En este caso, el período comienza a contabilizarse desde el terremoto del 10 de agosto de 2026.
Aunque existe ese margen temporal, disponer cuanto antes de fotografías, informes oficiales, presupuestos y demás documentación puede resultar relevante para acreditar las condiciones en las que quedó la propiedad después del sismo.
Más de 9.000 viviendas destruidas o averiadas en el balance preliminar
La activación del mecanismo del FNA ocurre en medio de una emergencia habitacional de gran magnitud.
Según el balance preliminar de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) correspondiente a la mañana del 11 de agosto, se contabilizaban 8.357 viviendas averiadas y 1.136 destruidas en las zonas evaluadas.
El mismo reporte registraba 181 personas fallecidas, 2.595 heridas y 195 desaparecidas, además de 35 personas rescatadas.
También se habían identificado 48 edificios colapsados en 357 municipios.
Las autoridades aclararon que esas cifras correspondían a un corte específico y continuaban en proceso de consolidación. Por esa razón, no deben interpretarse como un balance definitivo de la emergencia.
Los datos comprendían información procedente de 14 departamentos.
Chocó concentra la mayor cantidad de viviendas destruidas
El departamento de Chocó, donde se localizó el epicentro del terremoto, aparecía como el territorio con mayor cantidad de viviendas completamente destruidas.
El balance registraba allí 715 viviendas destruidas y 1.832 averiadas.
Las dificultades de comunicación, especialmente en sectores rurales, continuaban complicando la recopilación de información y podían provocar modificaciones posteriores en el balance.
En Quindío se reportaban 2.144 viviendas averiadas y tres destruidas, mientras Caldas acumulaba 1.959 afectadas y 156 destruidas.
Valle del Cauca registraba 1.073 viviendas averiadas y 256 destruidas.
En Risaralda, el corte contabilizaba 40 viviendas averiadas y ninguna destruida bajo esa categoría estadística.
Daños también en Antioquia, Tolima y otros departamentos
El relevamiento preliminar identificó afectaciones habitacionales en diferentes puntos del territorio colombiano.
Antioquia contabilizaba 857 viviendas averiadas; Tolima, 234 afectadas y seis destruidas; Cundinamarca, 89 averiadas; y Sucre, 56.
En Huila se informaron 52 viviendas averiadas, mientras Cauca y Norte de Santander registraban cinco cada uno. En Bolívar figuraba una vivienda afectada en ese corte.
Estas estadísticas departamentales corresponden a un relevamiento diferente de los balances elaborados específicamente por las capitales, por lo que las autoridades mantienen separadas ambas bases para evitar sumar categorías o períodos de actualización distintos.
El impacto en las principales ciudades
Los reportes correspondientes a las capitales, actualizados con otro corte horario durante el 11 de agosto, reflejaron importantes daños estructurales.
En Pereira se contabilizaron 26 viviendas averiadas, además de 92 edificios colapsados y 60 centros educativos afectados.
En Cali, el balance registraba 93 viviendas averiadas y 56 estructuras colapsadas.
Quibdó reportó 862 viviendas dañadas y 23 colapsadas, además de nueve infraestructuras completamente destruidas, entre ellas instalaciones municipales, educativas y sanitarias.
En Manizales se contabilizaron 23 viviendas colapsadas.
Por su parte, Armenia registraba alrededor de 1.400 estructuras averiadas, una clasificación más amplia que la utilizada específicamente para viviendas.
Cinco capitales permanecían en alerta roja
De las 32 capitales colombianas, cinco permanecían bajo alerta roja en el corte informado: Quibdó, Cali, Manizales, Pereira y Armenia.
Mientras continúan las evaluaciones, las firmas ajustadoras y las aseguradoras deberán analizar individualmente las reclamaciones correspondientes a las propiedades financiadas por el Fondo Nacional del Ahorro.
La cobertura anunciada ofrece un mecanismo para responder a los daños sufridos por los afiliados, pero cada afectado deberá formalizar su reclamación y presentar la documentación requerida para que pueda evaluarse su caso.
En paralelo, las autoridades nacionales y territoriales continúan consolidando información sobre la dimensión real de los daños provocados por el terremoto, por lo que tanto las cifras de viviendas afectadas como los balances humanos permanecen sujetos a actualización.