Equipo de Noticias Latinas
Las operaciones para localizar a cientos de desaparecidos en la frontera entre Nepal y China tuvieron que ser suspendidas este viernes ante la aparición de una nueva amenaza: el desbordamiento de un lago formado por los restos de la catástrofe que dos días antes devastó el paso fronterizo de Gyirong, en el suroeste del Tíbet.
La decisión fue adoptada después de que las autoridades detectaran que el embalse natural acumulaba más de dos millones de metros cúbicos de agua y comenzaba a desbordarse, generando el riesgo de nuevas inundaciones y deslizamientos sobre las áreas donde trabajaban los equipos de emergencia.
El lago se encuentra a unos 2.950 metros de altitud, a más de diez kilómetros del cruce fronterizo y aproximadamente 1.000 metros por encima de las zonas donde se desarrollaban las tareas de rescate.
Una descarga repentina podría provocar una nueva crecida y arrastrar grandes cantidades de lodo y escombros hacia las comunidades ubicadas aguas abajo.
Los rescatistas tuvieron que abandonar las zonas de mayor riesgo
Las autoridades del condado tibetano de Gyirong ordenaron detener temporalmente las operaciones mientras se evalúa la evolución del embalse.
Según informó la televisión estatal china CCTV, los equipos de emergencia fueron concentrados cerca de la localidad de Laojiang, situada aproximadamente a siete kilómetros del paso fronterizo, donde permanecen a la espera de nuevas instrucciones.
El lago apareció después de que grandes cantidades de rocas, barro y otros materiales bloquearan un cauce durante la catástrofe. Su formación ya había obligado el jueves a realizar evacuaciones preventivas en localidades próximas.
Del lado nepalí también fueron interrumpidas las operaciones en el valle del río Trishuli, después de confirmarse que el mismo embalse comenzaba a liberar agua.
La paralización de los trabajos en ambos países supone un nuevo obstáculo para los equipos que buscaban contrarreloj a las personas que continúan desaparecidas.
El desastre comenzó con el colapso de una masa de hielo
La emergencia se originó el miércoles 26 de agosto con el desprendimiento de una enorme masa de hielo de un glaciar en Nepal, ubicado a una altitud estimada de entre 5.200 y 5.500 metros.
El material descendió por la montaña arrastrando rocas y otros sedimentos hasta transformarse en una poderosa avalancha de barro que avanzó a través de los sistemas fluviales del Himalaya.
La corriente alcanzó el paso de Gyirong, uno de los principales puntos terrestres de conexión entre Nepal y el Tíbet, y provocó graves daños en carreteras, comunicaciones e infraestructura.
El material desplazado por la catástrofe terminó bloqueando además parte del sistema fluvial, dando origen al embalse que ahora amenaza con desencadenar una segunda emergencia.
Más de 470 muertos en Nepal y más de 1.000 desaparecidos
Mientras los equipos se ven obligados a detener las búsquedas, el balance humano continúa aumentando.
La Policía de Nepal informó este viernes que el número de fallecidos confirmados en su territorio ya supera los 470, mientras que las autoridades chinas contabilizan cinco muertos en el lado tibetano.
Entre los dos países, más de 1.000 personas permanecen desaparecidas.
Al menos 540 de los desaparecidos son ciudadanos extranjeros, entre los que se encuentra un importante número de peregrinos hindúes procedentes de India que viajaban hacia el monte Kailash y el lago Mansaróvar, considerados lugares sagrados en el Tíbet.
Solo en Gyirong, las autoridades chinas reportaron 558 personas sin localizar, de las cuales 260 son extranjeras.
La emergencia podría afectar a más de 90.000 personas
La dimensión de la crisis se extiende mucho más allá de las localidades directamente golpeadas por la avalancha.
La Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (FICR) estimó que más de 90.000 personas podrían verse afectadas por las consecuencias del desastre en la región del Himalaya.
La posibilidad de nuevas inundaciones constituye ahora una de las principales preocupaciones para las organizaciones humanitarias.
“Por supuesto, estamos muy preocupados por las inundaciones secundarias”, declaró David Fisher, jefe de la delegación de la FICR en Nepal.
El nuevo desbordamiento también está dificultando la llegada de asistencia. Fisher explicó que camiones de la organización cargados con suministros de emergencia quedaron bloqueados en sus rutas después de que comenzara a desbordarse el lago.
La interrupción complica aún más el acceso a comunidades que ya sufrieron daños severos y necesitan alimentos, asistencia y otros recursos básicos.
Por ahora, tanto Nepal como China mantienen suspendidas las operaciones en las áreas consideradas peligrosas. La posibilidad de retomar la búsqueda de los desaparecidos dependerá de la evolución del lago y de que las autoridades determinen que los equipos de rescate pueden regresar sin quedar expuestos a una nueva crecida.