Equipo de Noticias Latinas
El primer Mapa Mamográfico Federal de Argentina reunió por primera vez en una misma radiografía información sobre dónde se encuentran los equipos, en qué condiciones operan y cuánto de esa infraestructura se traduce realmente en acceso a estudios para la detección temprana del cáncer de mama.
El relevamiento identificó 1.498 mamógrafos en funcionamiento en el país, de los cuales 404 corresponden al subsector público y 1.094 al subsector de obras sociales y privado, en un sistema que hasta ahora no contaba con un registro unificado.
La dimensión del estudio excede el simple conteo de equipos. El informe, desarrollado por Fundación Instituto Natura junto a Surcos Asociación Civil, releva la red pública, describe su estado tecnológico, examina la organización de los servicios y analiza los recursos humanos que sostienen la prestación.
En Argentina se diagnostican aproximadamente 20.750 nuevos casos de cáncer de mama al año, lo que representa cerca del 30% de todos los tumores en mujeres.
El enfoque permite observar la mamografía no solo desde el equipamiento disponible, sino como parte de una red de cuidado atravesada por la disponibilidad horaria, el mantenimiento, la digitalización, la asignación de turnos y la capacidad de seguimiento de cada caso.
Un mapa que va más allá del conteo de equipos
En la red pública, el estudio relevó 404 mamógrafos distribuidos en 375 establecimientos de 23 de las 24 provincias. De ese total, 328 equipos estaban operativos al momento del trabajo de campo.
La cifra expone una primera diferencia entre lo que el sistema tiene registrado y aquello que realmente puede ofrecer. No alcanza con conocer cuántos mamógrafos existen: también importa determinar cuántos funcionan, con qué regularidad atienden y qué respaldo técnico y profesional poseen para mantener la atención.
Uno de los datos más sensibles del informe es que uno de cada tres equipos relevados en el subsector público presenta algún tipo de limitación operativa.
En números, 90 mamógrafos reportaron desperfectos técnicos y 46 estaban fuera de servicio. Esta situación reduce la capacidad real del sistema para mantener los turnos y garantizar estudios a tiempo, especialmente en provincias donde la oferta ya es menor o se encuentra más dispersa.
Brechas territoriales y diferencias entre provincias
El mapa también expone una fuerte heterogeneidad territorial.
La mayor cantidad de mamógrafos públicos se concentra en la provincia de Buenos Aires, con 134 equipos en 122 establecimientos. Le siguen Santa Fe, con 33; Santiago del Estero, con 23; la Ciudad de Buenos Aires, con 21; y Entre Ríos, con 19.
Sin embargo, el informe aclara que la cantidad absoluta de equipos no es suficiente para medir el acceso. En algunas zonas del país, realizarse una mamografía todavía implica recorrer largas distancias, esperar el paso de una unidad móvil o acudir a un servicio con funcionamiento restringido.
La relación entre cantidad de equipos y población objetivo también muestra diferencias importantes.
El análisis del sistema público mide los mamógrafos por cada 10.000 mujeres de entre 40 y 75 años con cobertura pública exclusiva.
En ese indicador aparecen provincias con mayor disponibilidad relativa, como Chubut, Santa Cruz, La Rioja y Tierra del Fuego, y otras con una relación más desfavorable, como Mendoza, Jujuy, San Juan y Chaco.
El relevamiento advierte, sin embargo, que una provincia puede tener una buena relación entre equipos y población y, al mismo tiempo, enfrentar barreras derivadas de su extensión territorial, horarios limitados o fallas operativas.
Horarios reducidos y capacidad limitada de atención
La accesibilidad también depende de los horarios de funcionamiento.
Aunque 241 equipos funcionan cinco días hábiles por semana, una parte importante de la red tiene una disponibilidad más limitada: 35 equipos funcionan solo tres días por semana, 24 lo hacen dos días, 12 únicamente un día y 21 menos de un día semanal.
A esta restricción se suma otra: el 42% de los equipos opera menos de seis horas por día, lo que reduce directamente la cantidad de turnos disponibles.
La oferta efectiva también depende del personal encargado de sostener el servicio. 33 establecimientos declararon no contar con personal técnico para operar el mamógrafo.
Entre los centros que sí tienen personal, alrededor de 159 servicios cuentan con técnicos con dedicación exclusiva, mientras que en 183 el personal rota entre el mamógrafo y otras tareas del área de imágenes.
De acuerdo con el relevamiento, el 49% del personal técnico trabaja con polifuncionalidad, una situación que limita la ampliación de los horarios y la continuidad de la prestación.
Estado tecnológico y mantenimiento de los mamógrafos
El estudio también examinó la calidad y antigüedad del parque tecnológico.
El 26% de los equipos públicos fue incorporado entre 2020 y 2024, aunque todavía permanecen en funcionamiento mamógrafos instalados durante las décadas de 1980 y 1990 y otros incorporados a comienzos de los años 2000.
El mapa describe además una transición tecnológica: el 47% opera con tecnología digital indirecta (CR), el 39,4% con digital directa (DR) y el 12,1% todavía es analógico.
Los datos reflejan avances en la digitalización, pero también una brecha en la calidad y en la capacidad de integrar imágenes a redes de atención más complejas.
El mantenimiento constituye otro de los puntos de atención.
El 46% de las instituciones informa que el mantenimiento se realiza únicamente cuando el equipo se rompe, mientras que 138 establecimientos realizan controles anuales.
Además, el 45% de los centros no cuenta con un contrato de servicio vigente. Esta combinación aumenta la vulnerabilidad frente a posibles fallas y prolonga los tiempos de reparación, afectando directamente la continuidad de los turnos y el acceso a los estudios.
Digitalización, turnos y seguimiento de pacientes
El reporte también analiza la organización del sistema.
El 66% de los centros públicos cuenta con historia clínica informatizada y la mitad está incorporada al SITAM, el sistema nacional de información de tamizaje.
A pesar de estos avances, la red todavía presenta problemas de interoperabilidad, carga de imágenes y seguimiento de casos. En numerosos lugares, la información clínica no circula entre los distintos establecimientos, lo que genera trayectorias fragmentadas entre el estudio, la lectura de los resultados y una eventual derivación.
La organización de los turnos también continúa muy descentralizada. El 77% de los establecimientos otorga los turnos directamente en el propio centro de salud, mientras que el canal presencial continúa siendo la vía predominante para solicitar los estudios.
Solo una proporción reducida ofrece acceso exclusivamente por internet. Esta situación genera mayores dificultades para las mujeres que viven lejos, trabajan con horarios rígidos o tienen responsabilidades de cuidado que dificultan realizar trámites presenciales.
Otro dato relevante es el uso efectivo de la capacidad instalada. Entre los equipos que informaron su producción mensual, más de la mitad realiza menos de 100 mamografías por mes.
Al mismo tiempo, la mayoría de los establecimientos declara tener pocos o ningún turno ocioso. Según el informe, esta combinación sugiere que el problema no está únicamente en la demanda, sino también en una oferta limitada desde el inicio por horarios reducidos, falta de personal, organización restringida o fallas técnicas.
El reporte señala además que, aunque el 76% de los establecimientos afirma tener población a cargo, solo el 32% conoce la cantidad de mujeres que deberían realizarse mamografías periódicas, una carencia que dificulta la planificación de coberturas y estrategias de búsqueda activa.
El marco institucional y el peso del sector privado
El estudio incorporó también una mirada institucional: 20 de las 24 provincias adhirieron a las leyes nacionales vinculadas al cáncer de mama y 18 cuentan con programas creados por ley o decreto.
Sin embargo, la estructura institucional presenta diferencias entre jurisdicciones.
El informe identifica niveles altos de jerarquía institucional en Buenos Aires, Entre Ríos, Misiones, Neuquén y Santa Fe, mientras que otras jurisdicciones tienen programas con menor formalización o integrados en áreas más amplias de promoción, atención primaria o salud materno-infantil.
Más allá del subsector público, el trabajo identificó 1.094 mamógrafos pertenecientes a obras sociales y prestadores privados.
Esta cifra completa el total de 1.498 equipos en funcionamiento en Argentina, aunque el propio informe advierte sobre una limitación estructural: no existe un registro público consolidado que permita conocer con precisión su ubicación, disponibilidad efectiva y aporte real al tamizaje.
En un sistema de salud fragmentado, la existencia de estos equipos no implica automáticamente que toda la población pueda acceder a ellos.
Lo que abre este primer relevamiento federal
Argentina no contaba hasta ahora con una radiografía de esta escala sobre la disponibilidad y utilización de mamógrafos.
La novedad del mapa reside en combinar infraestructura, organización y acceso, permitiendo localizar equipos, evaluar su estado, identificar sus limitaciones y observar cómo se articula la red pública frente a la detección temprana del cáncer de mama.
El próximo paso, según las organizaciones responsables del relevamiento, será reconstruir qué sucede desde que una mujer decide realizarse una mamografía hasta que recibe el resultado y, si resulta necesario, accede a estudios complementarios o tratamientos posteriores.