Equipo de Noticias Latinas
El ransomware BlackCat, también conocido como ALPHV, se convirtió desde su aparición en 2021 en una de las amenazas de extorsión digital más activas del mundo y extendió sus operaciones hacia América Latina, donde fueron registrados ataques contra organismos públicos y empresas de sectores estratégicos.
BlackCat funciona bajo el modelo conocido como ransomware as a service (RaaS): los desarrolladores mantienen la infraestructura y el programa malicioso, mientras afiliados independientes ejecutan ataques y posteriormente distribuyen entre ellos el dinero obtenido de las víctimas. El Departamento de Justicia de Estados Unidos atribuye a esta estructura ataques contra más de 1.000 organizaciones en todo el mundo.
La compañía de ciberseguridad Akamai ha señalado que BlackCat está desarrollado en el lenguaje de programación Rust y que una de sus variantes posteriores, denominada Sphynx, incrementó sus capacidades operativas.
Sin embargo, algunas de las afirmaciones que rodean a la identidad de quienes estarían detrás de la estructura y sus eventuales relaciones con autoridades rusas permanecen en el terreno de las investigaciones y las atribuciones. Incluso el programa estadounidense Rewards for Justice continúa solicitando información sobre los responsables de ALPHV/BlackCat y sus posibles vínculos con gobiernos extranjeros.
El ataque que paralizó parte del sistema sanitario estadounidense
Uno de los episodios más graves atribuidos a BlackCat ocurrió en febrero de 2024 contra Change Healthcare, perteneciente a UnitedHealth Group y pieza fundamental de la infraestructura tecnológica del sistema sanitario estadounidense.
El ataque interrumpió durante semanas diferentes servicios relacionados con recetas, pagos y procesamiento de información sanitaria. Posteriormente, la compañía reconoció haber pagado un rescate al grupo responsable con el objetivo de evitar la divulgación de información de pacientes. Documentación del Congreso estadounidense recoge que el pago fue de aproximadamente 22 millones de dólares en bitcoin.
La magnitud del incidente convirtió a Change Healthcare en uno de los ejemplos más notorios de los riesgos que representan las organizaciones de ransomware para infraestructuras críticas.
BlackCat también llegó a América Latina
La actividad vinculada con BlackCat no quedó limitada a Estados Unidos y Europa.
En abril de 2022, los sistemas informáticos del Municipio de Quito, Ecuador, sufrieron un ciberataque que afectó diferentes servicios municipales. El director de Tecnologías e Informática de la ciudad informó entonces que el programa utilizado era BlackCat, una de las primeras apariciones importantes del ransomware contra una institución pública latinoamericana.
También se registraron reportes de actividad de ALPHV/BlackCat contra organizaciones de otros países latinoamericanos, en un escenario donde bancos, industrias, empresas energéticas, compañías manufactureras y organismos estatales constituyen objetivos particularmente sensibles para este tipo de operaciones.
El método utilizado por estas redes combina habitualmente el cifrado de archivos con el robo de información y la amenaza de publicar los datos sustraídos si la víctima se niega a pagar. Las autoridades estadounidenses señalan precisamente que BlackCat y sus afiliados sustraían información confidencial, exigían dinero para recuperar el acceso y amenazaban con divulgar los archivos robados.
Cuba y una historia mucho más difícil de comprobar
El capítulo más controvertido de la historia aparece en Cuba.
Versiones no confirmadas sostienen que, aproximadamente durante el mismo período del ataque contra Change Healthcare, una operación atribuida a actores relacionados con BlackCat habría afectado a Corporación CIMEX y a su filial financiera Fincimex, dos entidades de importancia dentro de la estructura económica cubana.
Las mismas versiones atribuyen el episodio a una estructura encabezada por un individuo identificado como Nikolay Antonovich Toporkov y aseguran que desde La Habana se habría reclamado informalmente a Moscú por lo ocurrido.
Sin embargo, Noticias Latinas no encontró respaldo documental público suficiente para presentar como hechos confirmados ni que Toporkov sea el jefe de BlackCat, ni que el Kremlin controle a la organización, ni que BlackCat haya ejecutado el supuesto ataque contra CIMEX y Fincimex, ni que Rusia haya intentado responsabilizar a Oleg Nefedov o Black Basta por esa operación.
Las fuentes oficiales estadounidenses consultadas describen a ALPHV/BlackCat como una estructura de ransomware formada por desarrolladores y afiliados y mantienen abierta la búsqueda de información sobre sus dirigentes y eventuales conexiones con gobiernos extranjeros. No identifican públicamente a Toporkov como jefe de la organización.
Por lo tanto, el supuesto ataque cubano y la posterior disputa entre La Habana y Moscú deben considerarse, por el momento, informaciones no verificadas independientemente, y no evidencia establecida de una ruptura o engaño entre ambos gobiernos.
La caída de Alejandro Gil sí está confirmada, pero no su vínculo con BlackCat
También es necesario separar de esas versiones otro episodio ocurrido en Cuba.
El entonces ministro de Economía Alejandro Gil Fernández fue destituido en febrero de 2024. Posteriormente fue procesado y, en diciembre de 2025, condenado a cadena perpetua por espionaje, además de recibir otra condena por delitos relacionados con corrupción. En enero de 2026, el Tribunal Supremo Popular cubano dejó firmes las sentencias al rechazar sus apelaciones.
Lo que no está demostrado públicamente es que su destitución, investigación y posterior condena fueran consecuencia de un ataque de BlackCat contra CIMEX o Fincimex. Vincular ambos acontecimientos como causa y efecto requeriría evidencia adicional que hasta ahora no aparece en la documentación pública consultada.
Una organización golpeada, pero una amenaza que no desapareció
Las autoridades estadounidenses lanzaron en diciembre de 2023 una importante operación contra la infraestructura de BlackCat. El FBI logró desarrollar herramientas de descifrado para cientos de víctimas y tomó control de parte de los sitios utilizados por el grupo.
Después del ataque contra Change Healthcare y de la aparición del pago de aproximadamente 22 millones de dólares, la estructura central de ALPHV anunció el cierre de sus operaciones. Investigadores de ciberseguridad consideraron que pudo tratarse de una maniobra para desaparecer con el dinero sin pagar la parte correspondiente a uno de sus afiliados.
Las investigaciones judiciales continuaron. En 2025 dos ciudadanos estadounidenses se declararon culpables de participar como afiliados en ataques realizados mediante ALPHV/BlackCat, y en abril de 2026 fueron condenados a cuatro años de prisión. El caso confirmó además hasta qué punto el modelo de BlackCat dependía de una red internacional de afiliados y no necesariamente de un único grupo compacto de atacantes.
Estados Unidos mantiene además mecanismos de recompensa para obtener información sobre los integrantes, afiliados y actividades relacionadas con ALPHV/BlackCat.
El caso muestra así dos planos diferentes. La capacidad destructiva de ALPHV/BlackCat, su actividad internacional y sus ataques contra infraestructuras críticas están ampliamente documentados. Las acusaciones sobre una conducción específica vinculada directamente con el Kremlin y, especialmente, la historia de un ataque contra CIMEX que habría provocado una crisis de confianza entre Cuba y Rusia requieren todavía evidencia pública independiente antes de poder ser presentadas como hechos comprobados.