Equipo de Noticias Latinas
El presidente Javier Milei presentó ante la Asamblea General de las Naciones Unidas una de las definiciones más explícitas de su Gobierno sobre el futuro de la inteligencia artificial: Argentina buscará convertirse en un polo internacional para el desarrollo de esta tecnología y asumirá el compromiso de no establecer una regulación preventiva.
Durante su intervención en Nueva York, el mandatario vinculó esa estrategia con incentivos fiscales, un marco jurídico favorable para las compañías del sector y responsabilidad limitada para las empresas que trabajen con agentes de inteligencia artificial.
“Queremos ser el lugar más competitivo del mundo para desarrollarla, con un marco jurídico de vanguardia, el compromiso de no regular de manera preventiva, responsabilidad limitada para las empresas que operen con agentes de IA y beneficios fiscales”, afirmó Milei.
La propuesta coloca a la inteligencia artificial dentro de una estrategia más amplia con la que el Gobierno pretende atraer capital y participar en diferentes segmentos de la cadena tecnológica global aprovechando los recursos energéticos, minerales y humanos de Argentina.
Milei rechaza regular la tecnología antes de conocer sus efectos
El mandatario presentó su posición frente a la IA a partir de una comparación con anteriores transformaciones tecnológicas.
Recordó que al comienzo de la Revolución Industrial la población mundial rondaba los 800 millones de habitantes y utilizó ese antecedente para cuestionar las previsiones que anticipan una destrucción masiva y permanente de empleos como consecuencia de la automatización.
“Allí donde muchos ven una amenaza, nosotros vemos una frontera”, sostuvo.
Milei recurrió además a las ideas de Adam Smith sobre la división del trabajo para argumentar que la inteligencia artificial podría multiplicar la productividad y generar nuevas actividades económicas.
Según su planteo, el aumento de la producción encontraría una contrapartida en una mayor demanda generada por el propio crecimiento económico, sin necesidad de recurrir al déficit fiscal o a la emisión monetaria.
El Presidente cuestionó especialmente que la incertidumbre tecnológica sea utilizada como fundamento para ampliar anticipadamente la intervención estatal.
En ese contexto, sostuvo que detrás del Estado existen funcionarios y estructuras burocráticas concretas y planteó que entregarles la capacidad de decidir sobre la innovación puede significar limitar las posibilidades de creación y desarrollo de otros actores.
“Ante la incertidumbre, proponemos determinación; ante el miedo, coraje; ante la decadencia, ambición y ante la resignación, proponemos optimismo”, expresó.
Una estrategia tecnológica vinculada con Estados Unidos
La definición argentina también estuvo acompañada por una posición geopolítica.
Milei sostuvo que Occidente debería liderar el desarrollo mundial de la inteligencia artificial para que su evolución sea compatible con principios que enumeró como el respeto a la vida, la libertad, la propiedad privada y la dignidad humana.
El mandatario señaló que en este punto comparte la visión del presidente estadounidense Donald Trump y presentó a Argentina como un posible socio dentro de la competencia tecnológica internacional.
Su propuesta incluye ofrecer minerales críticos, recursos energéticos, talento humano y condiciones regulatorias destinadas a facilitar inversiones en diferentes etapas de la cadena de valor de la inteligencia artificial.
El Presidente reiteró además que la política exterior argentina busca una alineación con Estados Unidos e Israel y afirmó que el país se posicionará “sin ambigüedades con Occidente”.
En materia de política internacional, también ratificó su rechazo a las acciones del Gobierno iraní contra Israel y recordó la posición argentina respecto de la Guardia Revolucionaria de Irán.
Fuertes críticas a Naciones Unidas
La intervención ante la Asamblea General incluyó además cuestionamientos directos contra el funcionamiento de Naciones Unidas.
Milei afirmó que el organismo se convirtió en una “organización inútil” y cuestionó el peso adquirido por sus estructuras burocráticas.
Una parte particularmente dura del discurso estuvo dedicada a las políticas aplicadas durante la pandemia de COVID-19. El Presidente volvió a cuestionar los confinamientos y las restricciones implementadas durante la emergencia sanitaria y calificó esas políticas como “genocidio”.
Milei vinculó esa interpretación con la decisión de su Gobierno de abandonar la Organización Mundial de la Salud y sostuvo que el miedo utilizado durante aquel período funcionó como una herramienta de control estatal.
También reiteró sus críticas a la Agenda 2030 y rechazó iniciativas internacionales relacionadas con regulaciones económicas, políticas ambientales, cuestiones de género e inmigración.
Malvinas y una advertencia por el proyecto Sea Lion
La cuestión de las Islas Malvinas ocupó otro de los principales capítulos del discurso presidencial.
Milei calificó el reclamo de soberanía como una “causa nacional” y recordó la Resolución 31/49 de la Asamblea General de Naciones Unidas, que insta a las partes involucradas en la disputa a abstenerse de adoptar decisiones unilaterales mientras continúa pendiente una solución.
El Presidente centró parte de su reclamo en el avance del proyecto petrolero Sea Lion en la cuenca Malvinas Norte y sostuvo que cualquier actividad de explotación realizada sin autorización argentina constituye, según la posición del Gobierno nacional, un acto ilícito.
La administración de Milei inició durante septiembre procedimientos sancionatorios contra personas y empresas presuntamente vinculadas con actividades hidrocarburíferas en la zona en disputa y envió al Congreso un proyecto de Ley de Defensa de la Soberanía Nacional.
Al mismo tiempo, el mandatario volvió a presentar a Vaca Muerta como una oportunidad para las inversiones energéticas internacionales.
“No seremos indiferentes frente a quienes exploten recursos bajo ocupación externa ilegal”, advirtió.
Milei reiteró también el llamado argentino al Reino Unido para reanudar negociaciones bilaterales sobre la disputa de soberanía.
Argentina busca un lugar propio en la carrera por la IA
En el cierre de su exposición, el Presidente dirigió un mensaje a científicos, empresarios, emprendedores e inversores internacionales, a quienes ofreció Argentina como destino para desarrollar nuevos proyectos.
Destacó la disponibilidad de petróleo, minerales, tierras productivas y capital humano y vinculó esa oferta con su programa de apertura económica y reducción de las regulaciones.
En materia de inteligencia artificial, el mensaje dejó definida la dirección que pretende adoptar el Gobierno: competir por inversiones ofreciendo un entorno con menor intervención preventiva del Estado y vincular esa estrategia con la alianza política y tecnológica de Argentina con Estados Unidos.
“Ante la inteligencia artificial, la Argentina se ubicará en la vanguardia de la libertad”, sintetizó Milei ante la Asamblea General.