La IDC (International Data Corporation), que es una de las principales proveedoras mundiales de inteligencia de mercado, servicios de asesoramiento y eventos para los mercados de tecnología de la información, telecomunicaciones y tecnología de consumo, publicó un último reporte que es, como se verá, de sumo interés para el futuro inmediato de las tecnologías de la información o TIC.
Se trata del informe The Impact of the Russia-Ukraine War on the Global ICT Market Landscape, cuyas conclusiones IDC difundió en un webinar el 17 de marzo. Este reporte arroja luz sobre el impacto inicial en el mercado mundial de las TIC que generó la invasión rusa a Ucrania. Al mismo tiempo, proporciona valiosas recomendaciones tanto a proveedores como a compradores de tecnología para que puedan adaptarse rápidamente y al mismo tiempo reaccionar a las condiciones cambiantes del mercado.
Para IDC, el conflicto desatado a fines de febrero indudablemente afectará la demanda de TIC no sólo en los próximos meses, sino también en los años venideros. Según una propia encuesta global de IDC, más de la mitad de los encuestados están reevaluando sus planes de gasto en tecnología para 2022, mientras que el 10% proyecta fuertes ajustes en sus planes de inversión en TIC.
Aunque se da por descontado que tanto en Rusia como en Ucrania se dará una fuerte caída seguida de una lenta recuperación en el gasto en TIC, el impacto global de esta caída tenderá a ser limitado. Es que ambos países combinados representan el 5,5% de todo el gasto en TIC europeo, pero sólo el 1% a nivel mundial. Es decir, lo que ocurra estrictamente en Rusia o en Ucrania no va a mover la aguja.
Pero lo que sí puede hacerlo es el impacto que la guerra tiene y tendrá en el comercio, las cadenas de suministro, los flujos de capital y los precios de la energía. Esto sí afectará a la economía mundial en una escala mucho más amplia que traerá consecuencias negativas para el mercado de las TIC tanto a nivel regional como mundial.
Para el IDC, estás consecuencias serán cinco. La primera es una fluctuación de la demanda tecnológica. Aunque no representen tanto en conjunto, los problemas que surjan en Ucrania y Rusia se harán sentir en el mercado de las TIC. La contracción en el gasto en tecnología que sufrirán ambos países podría llevar a su vez a una contracción de dos dígitos en la demanda prevista para 2022, aunque se espera que un aumento en tecnología vinculada a defensa y seguridad en países de Occidente contribuya a equilibrar en algo la balanza.
La segunda consecuencia será una reubicación de habilidades digitales e infraestructura. Hay más de 100 empresas globales con subsidiarias en Ucrania y Rusia cuyos empleados se han tenido que desplazar, provocando la reubicación de algunos servicios, que anteriormente estaban en ambos países, hacia otros. Esto obligará a reevaluar cualquier plan de expansión futuro a la luz del conflicto.
La tercera está en la disponibilidad de crédito y efectivo. Las sanciones financieras impuestas a Rusia hacen que la disponibilidad de crédito extranjero sea un verdadero desafío. Aunque todavía es temprano para saberlo, sin acceso al crédito, la mayoría de las organizaciones rusas se verán obligadas a suspender las inversiones en nuevas tecnologías a corto plazo. Si tenemos en cuenta que se trata del décimo segundo PBI nominal del mundo, esto seguramente afectará al mercado.
La cuarta consecuencia es una alteración en la dinámica de la cadena de suministro. Las importaciones de materiales tecnológicos desde Rusia y Ucrania se verán afectadas, particularmente en el sector de los semiconductores, donde los suministros de gas neón, paladio y C4F6 utilizados en la fabricación de chips, se verán muy reducidos. También se espera que el conflicto interrumpa aún más las cadenas de suministro globales a medida que la carga tenga que ser desviada para no pasar por los dos países (Rusia es el más grande del mundo y Ucrania el segundo de Europa), lo que generará un aumento en los costos de transporte.
Por último, las fluctuaciones en el tipo de cambio definitivamente afectarán al mercado. El rublo se desplomó tras las sanciones iniciales, lo que encareció significativamente las importaciones de equipos y servicios de TI. Como consecuencia, muchas empresas han dejado de enviar pedidos a Rusia. Esto genera que los propios fabricantes de PC, servidores y equipos de comunicaciones en Rusia no puedan operar. Tampoco se puede descartar que las tensiones geopolíticas afecten a otras monedas de la región, como podría suceder con el euro.
Además de estas cinco consecuencias inmediatas que identifica y detalla el informe, IDC indica que se pueden esperar otros impactos a corto y largo plazo que pueden afectar el mercado global de las TIC, como un aumento de la volatilidad del mercado de valores; riesgo de ataques cibernéticos aislados y el potencial de una guerra cibernética más amplia; y la creación de nuevas alianzas comerciales y científicas que reemplacen a las que se vieron interrumpidas tras la invasión, entre otras.
Para IDC, ante la naturaleza fluida y cambiante de este conflicto, las empresas vinculadas a las tecnologías deberían identificar los eslabones débiles de sus ecosistemas de cadena de valor y reforzarlos, desarrollar estrategias ágiles para evitar interrupciones en la cadena de suministro, y crear planes de acción que puedan permitirles anticiparse, y sobre todo reaccionar, ante una variedad de movimientos disruptivos del mercado de las TIC, que seguramente están por venir.
Con información de
laprensa.com.ar
