Equipo de Redacción – Noticias Latinas
Las muertes por enfermedades y otras causas naturales aumentaron en las cárceles argentinas, de acuerdo con informes recientes de la Comisión Provincial por la Memoria (CPM), que monitorea los sistemas de encierro bonaerenses, y de la Procuraduría de Violencia Institucional (PROCUVIN), encargada de supervisar desde el Ministerio Público Fiscal al Servicio Penitenciario Federal.
Durante 2025 se registraron 224 muertes en prisiones y alcaidías de la provincia de Buenos Aires, según el último relevamiento interanual de la CPM. De ese total, 203 fallecimientos estuvieron relacionados con problemas de salud.
La cifra muestra un crecimiento respecto de años anteriores. En 2024 hubo 218 muertes en el sistema provincial, de las cuales 194 fueron provocadas por enfermedades y otras patologías. En 2023 se habían contabilizado 133 fallecimientos por estas causas.
Según la CPM, los “problemas de salud no asistidos representan el mayor porcentaje sobre el total, 9 de cada 10 casos”.
Los complejos penitenciarios con mayor cantidad de casos fueron Olmos, con 51 fallecimientos, La Plata y Florencio Varela.
Enfermedades respiratorias y tuberculosis entre las principales causas
Las enfermedades respiratorias y la tuberculosis aparecen entre las principales causas de muerte dentro del sistema penitenciario bonaerense.
Entre ambas concentraron 76 fallecimientos, casi el 38% del total de muertes por problemas de salud. Además, se registraron 49 casos vinculados con cáncer y enfermedades cardíacas.
Otro dato relevante es el tiempo que las personas llevaban privadas de su libertad antes de morir.
El 42,9% de los fallecidos llevaba un año o menos detenido, mientras que otro 22,7% permanecía encarcelado desde hacía entre dos y tres años.
La edad también muestra una situación significativa. Entre quienes llevaban como máximo un año encarcelados, 17 tenían entre 31 y 40 años y otros 16 entre 41 y 50 años.
Los datos contradicen así la idea de que las muertes naturales dentro de las cárceles corresponden principalmente a detenidos de edad avanzada o que llevan largos períodos dentro del sistema penitenciario.
Bajaron los suicidios y se mantuvieron los homicidios
Mientras aumentaron los fallecimientos asociados a problemas de salud, los suicidios en las cárceles bonaerenses disminuyeron durante 2025.
Se contabilizaron 13 casos frente a los 21 registrados durante el año anterior. Cinco de los 13 suicidios ocurrieron en sectores de aislamiento.
La cantidad de homicidios de personas detenidas también se mantuvo en niveles bajos respecto de otros períodos.
Durante 2025 se produjeron cuatro homicidios, la misma cantidad que en 2024. En uno de esos episodios, el presunto responsable fue un oficial penitenciario.
Qué ocurre en las cárceles federales
La situación presenta algunas diferencias dentro del Servicio Penitenciario Federal (SPF), que incluye establecimientos como los penales de Ezeiza, Devoto y Marcos Paz.
El sistema federal tiene una población penitenciaria considerablemente menor que la bonaerense. Según cifras del Ministerio de Justicia correspondientes a 2024, tenía alrededor de 11.000 detenidos, frente a aproximadamente 55.000 personas privadas de su libertad en el sistema de la provincia de Buenos Aires.
Además, el SPF contaba con unas 12.000 personas entre agentes penitenciarios y personal civil.
La PROCUVIN informó que durante el primer semestre de 2026 se produjeron 26 muertes en cárceles federales. Solo diez de los fallecidos tenían condena firme.
Del total, 14 muertes ocurrieron en el complejo penitenciario de Ezeiza y siete de las personas fallecidas eran extranjeras.
17 muertes por enfermedades en seis meses
De las 26 personas fallecidas en el sistema federal durante el primer semestre de 2026, 17 murieron por enfermedades.
Seis de esos casos estuvieron relacionados con patologías infecciosas.
A diferencia de lo registrado en el sistema bonaerense, la mayoría de esas personas no murió dentro de una celda. Quince de los 17 fallecimientos por enfermedades ocurrieron en hospitales extramuros.
También existe una diferencia respecto de las edades. El promedio entre quienes murieron por enfermedades en el SPF fue de 57 años.
Sin embargo, aparece una coincidencia con las cárceles bonaerenses respecto del tiempo de detención: 11 de los fallecidos llevaban un año o menos encarcelados.
Durante el primer semestre de 2025 se habían contabilizado 22 muertes en establecimientos federales, 16 de ellas provocadas por enfermedades. En ese período, solo tres de los presos fallecidos llevaban un año o menos privados de su libertad.
Hacinamiento y dificultades para acceder a tratamientos
Entre los factores históricos relacionados con las condiciones sanitarias dentro de las cárceles aparecen el hacinamiento, la falta de recursos y las dificultades para acceder a tratamientos médicos adecuados.
La CPM expuso en su informe el caso de Luis Tobal, quien permanecía detenido en el penal psiquiátrico de Melchor Romero.
Según el organismo, Tobal se encontraba en una celda con una ventana sin vidrio, humedad, cucarachas, piojos en el colchón y una letrina obstruida.
El detenido padecía una patología hepática, problemas de salud mental y otras afecciones.
El 13 de octubre de 2024, la CPM presentó un habeas corpus ante el Juzgado de Ejecución N°1 de Mercedes para garantizar que recibiera tratamiento hospitalario. La jueza hizo lugar a la medida.
Sin embargo, Tobal murió en junio siguiente. Entre sus enfermedades se encontraban cirrosis y hepatitis C y, durante la etapa final de su vida, ya no podía movilizarse ni ir al baño sin asistencia.
Irregularidades en el seguimiento médico
La CPM también examinó la historia clínica de Tobal y señaló dificultades para reconstruir cómo había sido su atención sanitaria.
Según el informe, existían “saltos cronológicos en los registros”, varias anotaciones resultaban ilegibles y en una de las hojas se encontró incluso un dibujo que el organismo calificó como obsceno y burlesco.
La Justicia decidió investigar las circunstancias de su muerte y abrió una causa a cargo del fiscal platense Martín Almirón.
Adicciones, pobreza y estadías prolongadas en comisarías
A los problemas estructurales del sistema penitenciario se agregan otros factores vinculados con las condiciones en las que muchas personas llegan a las cárceles.
Entre ellos aparecen adicciones previas, situaciones de pobreza e indigencia y un deteriorado estado general de salud.
“Vienen cada vez peor a los penales”, aseguró una alta fuente penitenciaria citada en el informe.
Otro factor señalado es el tiempo que los detenidos permanecen previamente en comisarías, en algunos casos durante meses.
Esas estadías pueden transcurrir en celdas sobrepobladas, con escasez de recursos básicos y sin personal preparado para sostener períodos prolongados de encierro.
Los datos de los sistemas bonaerense y federal muestran así un fenómeno en crecimiento: las enfermedades se consolidan como una de las principales causas de muerte entre las personas privadas de libertad, en un escenario atravesado por problemas de atención sanitaria, hacinamiento, enfermedades infecciosas y condiciones de vulnerabilidad previas al ingreso a prisión.