Equipo de Noticias Latinas
Después de más de dos décadas dedicado al fútbol profesional, Fernando Belluschi encontró una vida muy diferente lejos de las canchas. El exmediocampista de Newell’s, River Plate, San Lorenzo y la Selección Argentina cambió entrenamientos y concentraciones por nuevos proyectos: actualmente vive en Río Cuarto, es propietario de un bar y participa en un programa de streaming dedicado al rock.
La transformación no estaba en sus planes cuando todavía era futbolista.
“Estoy aprendiendo un poquito, conociendo las mañas, como quien dice. Después de veintipico de años de patear una pelota, la verdad es que nunca me imaginé estar en esta profesión, pero estoy muy entusiasmado, con muchas ganas”, contó Belluschi.
El bar reúne precisamente dos universos que marcaron su vida: el fútbol y la música. Y el rock, una pasión que siempre lo acompañó, terminó convirtiéndose además en una nueva actividad profesional.
Del vestuario a entrevistar músicos
Belluschi forma parte de Club Atlético Rock & Roll, un programa de streaming creado junto a dos amigos de Río Cuarto.
Por el espacio ya pasaron músicos y bandas como No Te Va Gustar, El Cuarteto de Nos, Catriel —baterista de Divididos— y Kapanga.
Entre los próximos objetivos aparece uno especialmente importante para el exfutbolista: entrevistar a La Renga, una de sus bandas favoritas.
El proyecto comenzó a tomar forma durante una etapa complicada de su carrera, cuando sufrió una lesión en los ligamentos cruzados.
Ese momento, que terminó alejándolo progresivamente de las canchas, paradójicamente lo acercó todavía más a la música.
“Se convirtió en un proyecto y en un trabajo. Estoy muy contento con eso”, explicó.
Su intención es que las entrevistas escapen de las respuestas automáticas que tantas veces experimentó durante su época como jugador.
Belluschi recuerda que cuando le preguntaban exclusivamente sobre fútbol terminaba respondiendo casi siempre lo mismo. Ahora intenta que los músicos abandonen también ese “casete” habitual relacionado con discos, recitales y giras.
Busca conversaciones distendidas, donde aparezcan otras facetas de los entrevistados.
Fútbol y rock: dos pasiones con mucho en común
Después de conversar con numerosos artistas, Belluschi descubrió semejanzas entre ambos mundos.
La principal, asegura, es la pasión.
Un futbolista comienza desde pequeño persiguiendo una pelota; un músico puede pasar años aprendiendo a dominar un instrumento. Después aparece la conexión con el público, ya sea una tribuna llena o miles de personas frente a un escenario.
Aunque existe una diferencia que Belluschi suele recordarles en tono de broma a los músicos:
“Ustedes tienen la suerte de que cuando tocan mal, a la gente no le importa y los sigue apoyando. Y nosotros, cuando jugamos mal, la gente nos lo hace saber”.
La relación entre ambos universos aparece incluso en las tribunas argentinas, donde numerosas canciones de rock terminan transformadas en cánticos futboleros.
De hacer pogo a preferir la platea
Pese a su pasión por el rock, Belluschi nunca aprendió a tocar un instrumento.
Reconoce incluso cierto arrepentimiento por no haberlo hecho durante su infancia. Su relación con la música siempre fue desde el lugar del espectador: disfruta los conciertos y especialmente observar la conexión entre los artistas y el público.
También reconoce que sus épocas de permanecer durante todo un recital en medio del pogo quedaron atrás.
Recuerda particularmente su primer show de Divididos, al que asistió junto con amigos de la pensión de River.
Ahora las operaciones y el paso del tiempo modificaron sus preferencias.
“Ya estoy para la zona de platea”, bromeó.
Por qué decidió alejarse del fútbol
La distancia que Belluschi tomó del ambiente futbolístico no fue casual.
Su lesión y las dificultades para recuperarse dejaron una sensación amarga al final de su carrera.
Antes de operarse se había propuesto regresar a las canchas. No pudo conseguirlo y necesitó una segunda intervención.
“Uno, después de hacer deporte durante toda su vida, es como que está enojado con la vida, con los momentos, con todo, por haber terminado así”, reconoció.
Pero también apareció otra necesidad.
Después de permanecer durante más de veinte años prácticamente las 24 horas pendiente del fútbol, Belluschi quiso recuperar el tiempo con su familia, acompañar más a sus hijas, reencontrarse con amigos, viajar y disfrutar actividades que durante su carrera habían quedado relegadas.
“Cuando paramos un poco la pelotita, nos damos cuenta de que nos están pasando un montón de cosas por al lado”, reflexionó.
No descarta regresar algún día al ambiente futbolístico, aunque actualmente sus prioridades son otras.
El retiro y una cuenta pendiente
El streaming y sus nuevos emprendimientos facilitaron la transición después del fútbol, pero existe algo que todavía le cuesta aceptar: su cuerpo ya no responde como cuando era deportista de alto rendimiento.
Los dolores en las rodillas y las limitaciones para realizar determinadas actividades continúan generándole frustración.
También mantiene una relación contradictoria con el fútbol.
Algunas veces observa un partido y se pregunta cómo es posible que ya no esté jugando. En otras ocasiones puede pasar una jornada completa sin siquiera enterarse de los resultados.
Sin embargo, cuando hace un balance general, asegura no tener grandes cuentas pendientes.
“Soy un agradecido del fútbol”, afirmó.
Cumplió el sueño de ser profesional, jugó en Europa, conoció países, llegó a la Selección y construyó una carrera internacional.
Solo quedó una pequeña espina: no haber podido retirarse dentro de una cancha.
El Mundial de Rusia 2018 que estuvo cerca
Belluschi también reconoce que le habría gustado disputar una Copa del Mundo.
Durante su etapa en San Lorenzo, sus actuaciones lo acercaron a la Selección que dirigía Jorge Sampaoli antes del Mundial de Rusia 2018.
La posibilidad era concreta, pero una lesión y un semestre en el que no pudo mantener su mejor nivel terminaron alejándolo de la convocatoria definitiva.
“Obviamente que me hubiese encantado estar”, admitió.
Aun así, conserva como un privilegio haber vestido la camiseta argentina y haber participado en diferentes convocatorias.
Y entre esos recuerdos existe uno especialmente valioso: haber entrenado junto a Lionel Messi.
“Te toca estar en el mismo predio, compartiendo, entrenando con el mejor jugador del mundo, de la historia. La verdad es que para mí es un privilegio”, expresó.
Nunca llegó a disputar un partido junto a Messi, pero asegura que solamente compartir entrenamientos y observarlo de cerca fue una experiencia extraordinaria.
Porto y River, entre sus mejores momentos
Cuando debe elegir el punto más alto de su carrera, Belluschi menciona su etapa en Porto durante 2011.
Sentía que había alcanzado una combinación ideal entre experiencia, madurez y plenitud física.
También destaca su paso por River durante la conducción de Daniel Passarella, período en el que se sintió en uno de sus mejores niveles.
Su llegada al Millonario, además, tuvo una historia particular.
Durante su etapa en Newell’s, Boca había adquirido el 50% de su pase sin que él estuviera inicialmente al tanto.
Belluschi asegura que se enteró por los diarios.
Antes de que se concretara su llegada a Boca apareció River con una propuesta formal. Habló con dirigentes y cuerpo técnico y no dudó en aceptar.
Allí terminó compartiendo equipo con figuras como Marcelo Gallardo y Ariel Ortega, además de jóvenes que comenzaban a construir sus propias carreras, como Radamel Falcao y Gonzalo Higuaín.
El impacto de llegar a River
Belluschi provenía del interior y reconoce que necesitó tiempo para comprender la dimensión de River.
De repente, cualquier acontecimiento dentro o fuera del entrenamiento aparecía en diarios y canales de televisión.
La repercusión era incomparable con lo que había experimentado anteriormente.
Con el tiempo comprendió, según sus propias palabras, que se encontraba “en uno de los mejores equipos del mundo”.
Las giras internacionales y los partidos de Copa Libertadores terminaron de mostrarle la dimensión global del club.
El recuerdo especial de San Lorenzo
En 2016 decidió regresar al fútbol argentino después de una etapa en México en la que no había conseguido la continuidad deseada.
Eligió San Lorenzo.
Su primer partido terminó siendo inolvidable: disputó la Supercopa Argentina ante Boca, conquistada por el conjunto de Boedo.
Permaneció casi tres años y todavía conserva un fuerte vínculo afectivo con los hinchas.
Aunque institucionalmente el club atravesaba un período complejo, Belluschi recuerda especialmente al grupo humano que encontró y el respaldo permanente de los simpatizantes.
Newell’s, el primer sueño
Pero existe un club que ocupa un lugar diferente.
“Newell’s fue mi casa”, aseguró.
Llegó cuando tenía apenas 13 años. Vivió en la pensión, fue alcanzapelotas y observó desde pequeño a los futbolistas que algún día serían sus compañeros.
Finalmente llegó a Primera.
“Fue como mi primer sueño cumplido”, recuerda.
Su segunda etapa no terminó como esperaba, pero asegura que nada puede modificar el cariño que siente por el club rosarino.
Río Cuarto, la ciudad que terminó convirtiéndose en su hogar
La última etapa de su carrera lo llevó a Estudiantes de Río Cuarto.
Belluschi ni siquiera conocía la ciudad cuando apareció la posibilidad.
Buscaba bajar la intensidad después de tantos años en el fútbol profesional y terminó encontrando un lugar donde se sintió cómodo.
Jugó dos temporadas antes de lesionarse y asumió un papel diferente al de sus primeros años: ya no era el joven que buscaba consejos de Gallardo u Ortega, sino el experimentado que debía acompañar y orientar a los más chicos.
No consiguió el ascenso durante su etapa como futbolista, aunque celebró cuando el club pudo lograrlo posteriormente.
Y Río Cuarto terminó dejando de ser simplemente el último destino de su carrera.
Se quedó a vivir allí.
“Soy un riocuartense más”, afirma.
El rock finalmente ganó lugar en el vestuario
Durante buena parte de su carrera, Belluschi tuvo que convivir con una tradición casi inevitable de los vestuarios argentinos: la cumbia.
Cuando tenía 18 años, eran los futbolistas mayores —entre ellos Ariel Ortega— quienes controlaban el parlante.
Con el paso del tiempo y el crecimiento de su trayectoria, empezó a ganarse el derecho de elegir algunas canciones.
Y cuando finalmente se convirtió él mismo en uno de los referentes, el rock comenzó a sonar con mayor frecuencia.
En Estudiantes de Río Cuarto incluso terminó haciéndose cargo de buena parte de la música del vestuario.
Después de más de veinte años, la pelota dejó de rodar profesionalmente para Belluschi.
Pero la música siguió sonando.
Hoy, entre su familia, el bar y las entrevistas a músicos, el exjugador atraviesa una etapa que jamás imaginó cuando todavía corría detrás de una pelota.
No intenta reemplazar su carrera anterior.
Está descubriendo otra.
Y como él mismo reconoce, después de una vida entera dedicada al fútbol, todavía está aprendiendo.