
- * Por: Ghada El-Murr
¡Aleluya! ¿Acaso rezaremos en Jerusalén, Al-Quds y Belén?
El día que el cielo llovió luces, la oscuridad de la noche y el hedor de los acuerdos entre los grandes jugadores las apagaron. Fue un baile sobre un tejado ardiente, a punto de despertar el volcán dormido y miles de demonios latentes.
Con oud, almizcle e incienso, les felicitamos por su “victoria clara”, y también por sus misiles estúpidos en este momento tan inoportuno, porque de no ser por ellos, Al-Quds seguiría ocupada.
Esos misiles no liberarán la tierra ni cumplirán la promesa, y los pueblos árabes no los apoyarán en una marcha hacia Israel.
Si nuestros socios en la patria supieran que sus misiles tontos en este momento no dañaron ni a Israel, ni a Haifa, ni a Galilea, ni a Tel Aviv, sino que golpearon con dolor el corazón de Beirut y su arrasado suburbio.
Causaron una ola de terror, caos, destrucción y víctimas… y todo esto con un solo tuit, en cuestión de segundos.
–¿No leyeron los acontecimientos que han seguido al ataque del 7 de octubre en Gaza?
–¿No aprendieron de las consecuencias de su fallida aventura de respaldo a Gaza, que les devolvió piedras ardientes sobre sus cabezas, pueblos, y acabó con todos sus líderes y comandantes de campo, llegando hasta Sayyed Hassan Nasrallah?
¿Cómo decirles que sus misiles fallaron Tel Aviv, y que sólo los sueños, la verdad, la seguridad y la vida fueron alcanzados, explotando en colores y fragmentos sobre el cielo de Beirut?
–¿No notaron el cambio del humor internacional, el nuevo orden mundial, y los acuerdos que se están cerrando según los intereses de las grandes potencias?
Israel se salvó.
Beirut se vistió de luto.
Y la imprudencia de los líderes de Hamas borró a Gaza del mapa.
Ya se vislumbra un acuerdo para vaciarla de sus habitantes y reasentarlos en Egipto y Jordania.
¿Por qué insisten en el suicidio y la destrucción de la patria?
Miren hacia el cielo, sobre sus cabezas hay aves que cargan fuego e infierno, llamas demoníacas que no descansan ni tienen piedad.
¿Por qué insisten en su política fallida, trayendo demonios de guerra y muerte, borrando pueblos y ciudades de la faz de la tierra?
Les contaré lo que pasó en el mundo árabe, en sus capitales y con su causa:
Sin darse cuenta, con su comportamiento le ofrecieron a Israel, en bandeja de plata, las justificaciones para invadir Gaza, el sur, y el Golán. Para imponer la normalización y la paz con los vecinos y el mundo árabe.
Lo más importante: lograron que el mundo simpatice con ella y la apoye en su “lucha contra el terrorismo”, ese mismo que también ha golpeado Europa y sigue causando sufrimiento en muchos países occidentales.
Sin saberlo, voltearon la magia contra el mago, y ella —Israel— se convirtió en víctima después de haber sido verdugo.
Antes del 7 de octubre y el ataque desde Gaza, Tel Aviv ni en sueños imaginaba lograr lo que ha conseguido hoy.
–Beirut, el sur y el valle de la Bekaa fueron destruidos y sus habitantes desplazados. Los líderes y combatientes de Hezbolá fueron asesinados, sus depósitos de armas y túneles destruidos, y se vio forzado bajo presión a aceptar el desarme y la implementación de la Resolución 1701.
Perdieron sus ciudades y túneles.
Israel se salvó, y Tel Aviv prosperó.
–Damasco fue destruida, dividida. Su pueblo fue desplazado, asesinado. Su economía colapsó por las sanciones…
Israel se salvó, y Tel Aviv prosperó.
–Saná fue destruida, dividida. Vivió guerras, milicias, hambre, pobreza, conflictos…
Israel se salvó, y Tel Aviv prosperó.
–Bagdad fue golpeada, ocupada. Su pueblo fue desplazado, asesinado. Sus riquezas saqueadas, su libertad reprimida… y sigue sufriendo.
Israel se salvó, y Tel Aviv prosperó.
Sólo los pueblos y las capitales árabes —de Bagdad a Saná, de Damasco a Beirut— vivieron conflictos, pobreza, represión, desplazamiento, muerte. Vivieron la era de los túneles, los misiles, las drogas, las cárceles y las penas más amargas.
La guerra de apoyo a Gaza no liberó Al-Quds, ni rezaron ustedes allí.
Enterró su causa, su resistencia y sus líderes, bajo tierra, bajo los escombros.
Y tristemente, los drones siguen cazando desde el cielo a su juventud y a sus comandantes.
Todos cometemos errores, y volver del error y reconocerlo es una virtud.
Pudieron haber sobrevivido todos.
Se podía haber entregado el sur y el Bekaa, salvando piedras y almas.
Todo lo que pasó se pudo haber evitado.
Las heridas del sur y su gente sangran en nuestros corazones. Su dolor es nuestro, y su pérdida nos golpea.
Estoy convencida de que, si el Sayyed estuviera vivo, no habría permitido esta temeridad en este momento decisivo.
Hamas… Hamas, ¿qué hiciste con Palestina y Gaza?
Hezbolá… Hezbolá, ¿qué hicieron y qué están haciendo con Líbano, el sur, el Bekaa, Beirut y su suburbio?
Tengan cuidado.
Un error más le costará caro al Líbano.
Ya no podemos pagar más precios.
¡Por el amor de Dios, basta!
Tengan misericordia de la tierra, de su pueblo, para que quien está en el cielo les tenga misericordia a ustedes.
¡Basta… Dejen vivir a mi pueblo!
Dejen vivir a Beirut y que respire, para que Israel muera de rabia y se apague el brillo del auge de Tel Aviv.
** Ghada El-Murr, periodista y escritora libanesa.
Activista política y social, escribe en varios periódicos y en diversas redes sociales.
