Paradoja de la desideologización: cuando rechazar la ideología también es una posición política

Por Lizeth Ortega Cubillos

El distanciamiento de las estructuras políticas tradicionales abre espacio a nuevas formas de participación y expresión de ideas, especialmente entre las generaciones más jóvenes.

Una encuesta del Social Research Center indagó sobre cómo se configura el espacio ideológico actual en Argentina, consultando a expertos académicos e investigadores sobre la influencia de grupos políticos, económicos, sociales y religiosos, así como el papel de universidades, partidos, instituciones públicas, medios de comunicación y plataformas digitales. El estudio también abordó la participación de los jóvenes en la formación, apropiación y circulación de ideas políticas.

Uno de los hallazgos más relevantes tiene que ver con el creciente desencanto de los jóvenes con las formas tradicionales de participación política y con las ideologías establecidas. Ignacio Labaqui, licenciado en Ciencias Políticas, menciona que el interés juvenil por las ideologías políticas está atravesado por la crisis económica, la precarización laboral, la frustración con la movilidad social y el descrédito de la política tradicional.

Además, Labaqui menciona un punto clave: la falta de formación en historia.

“Como profesor universitario, observo en algunos estudiantes un debilitamiento del conocimiento sobre figuras, procesos y debates centrales de América Latina (…) Ese vacío facilita formas de politización más inmediatas, emocionales y simplificadas”, dice.

Alejandro Pelfini, doctor y licenciado en Sociología, afirma que esta es una tendencia mundial, pero que particularmente en Argentina se suma el fracaso de las dos experiencias recientes: el kirchnerismo como una variante suave de populismo de izquierda y el macrismo como de centro-derecha.

“Esto dio paso a que se depositara la confianza en un líder emergente, outsider y rupturista, muy crítico de la política tradicional y con ideas poco vigentes en el país”, dice.

Por su parte, Esteban G. Kaipl, doctor en Filosofía y licenciado en Ciencia Política, mencionó que las instituciones u organizaciones que alentaban tradicionalmente a las juventudes a la participación política han caído en un descrédito general, lo cual está llevando a los jóvenes a experimentar un resurgir ideológico detrás de “una excusa moral” de no contaminación con ideologías pasadas o de desideologización.

La desideologización como posición política

En este contexto, algunos expertos coinciden en que esta actitud entre la población juvenil no necesariamente implica una ausencia de posiciones ideológicas. Por el contrario, los especialistas advierten que la propia idea de estar “desideologizado” puede ser una nueva forma de posicionamiento político.

“La propia idea de desideologización desempeña un papel evidentemente ideológico en los jóvenes. Probablemente, el interés no esté depositado exclusivamente en el mismo lugar que esperamos nosotros, pero sí haya ideología”, señala el doctor Esteban G. Kaipl.

Esta idea de que el rechazo de la política pueda convertirse paradójicamente en una forma de politización fue mencionada en una investigación publicada en 2024 en la Revista SAAP. Este documento definió este proceso como una “politización antipolítica”: el rechazo ciudadano hacia la política transformado en una herramienta de movilización.

Pero, ¿dónde o cómo están los jóvenes construyendo esta posición?

El papel de las redes sociales

Según los expertos, una buena parte de esa respuesta está en las redes sociales y plataformas digitales, espacios donde las posiciones políticas pueden construirse y expresarse de manera independiente de las estructuras partidarias tradicionales.

En conclusión, la desideologización no significa necesariamente que las ideologías hayan desaparecido, sino que está cambiando la forma en que los jóvenes se relacionan con ellas.

Aunque existe un distanciamiento de los partidos y las estructuras políticas tradicionales, las nuevas generaciones continúan participando en debates políticos a través de otros espacios, referentes y temas.

En ese sentido, declararse “desideologizado” no implica necesariamente estar al margen de la política y, más bien, también resulta ser, paradójicamente, una forma de posicionamiento.

Sobre el Social Research Center

El Social Research Center es una organización sin fines de lucro con sede en Bogotá dedicada a fortalecer los vínculos entre India y América Latina. A través de actividades de investigación, análisis y participación comunitaria, la organización busca promover el diálogo, la cooperación económica y el intercambio cultural, al tiempo que apoya a la diáspora india en la región.

Para más información, contactar a:

Lizeth Ortega Cubillos
lizeth.ortega@insrc.in

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